La cultura maya, con una historia de aproximadamente tres mil años, habitó una parte de la región denominada Mesoamérica, en los territorios actuales de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y en el comprendido por cinco estados del sureste de México: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco yYucatán.

Durante ese largo tiempo desarrollaron una de las culturas mesoamericanas precolombinas más importantes. En ese territorio se hablaron decenas de dialectos que dieron lugar a las 44 lenguas mayas modernas. Contrariamente a una creencia muy generalizada, la civilización maya no desapareció del todo —aún sobreviven numerosas etnias mayenses en la región mesoamericana—, aunque su poderío económico, militar y político concluyó (colapsó en la terminología de los historiadores) pocos siglos antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Periodo Pre-Clásico

También llamado Período Agrícola, existe un debate sobre los años de inicio y fin de este intervalo de tiempo. El más aceptado en este caso, para el área maya, inicia aproximadamente en el año 1000 a. C. y terminaría alrededor del 320 d.C. Durante este periodo se desarrolla el idioma maya y el pueblo maya adquiere experiencia y aparecen algunas grandes ciudades.

Una teoría, basada en estudios de cerámica, motiva a deducir que en el periodo Preclásico la costa del Océano Pacífico, desde el este de Oaxaca hasta El Salvador estuvo poblada por los ancestros de los mixe, zoques y popolucas actuales, de uno de estos es el grupo de los mayas que, hacia el 1200 a. C., emigraron hacia el Golfo de México y desarrollaron la civilización olmeca arqueológica.

Periodo Clásico

También llamado «Periodo Teocrático», abarca desde los años 320 a 987 d. C., aproximadamente. Recibe este nombre porque en un principio se creyó que fue el grupo sacerdotal el que ejerció el poder político y que toda la vida económica, social y cultural se desarrolló en torno a la religión.

Los grupos sacerdotales, tuvieron gran importancia en el gobierno de los Estados mayas del Clásico; llegando incluso a tener poder político. Sin embargo, existía una clase noble y, en todo caso, eran los guerreros quienes concentraban el poder. La imagen de los mayas como una sociedad gobernada por sacerdotes fue derribada cuando se descubrió que las ciudades estaban en permanente guerra unas con otras. Se incrementó notablemente la agricultura como actividad económica básica, la cual era practicada por grandes contingentes de labradores, propiciando una compleja división del trabajo y en consecuencia una fuerte estratificación social.

La civilización maya, tuvo centros como Palenque, enclavado en la selva de Chiapas, que llegó a su máximo esplendor entre los años 695 y 799, al igual que los centros de Yaxchilán, Bonampak y Piedras Negras. Es en esta región donde encontramos los primeros indicios de la existencia de la guerra entre los mayas: hay representaciones que hablan de guerreros, batallas e incursiones para capturar prisioneros. Becán, situada en Campeche, es un ejemplo de ciudad maya fortificada y rodeada por un foso seco.

Periodo Pos-Clásico

Abarca los años 950 a 1539 d.C., y está subdividido en los períodos posclásico temprano (950-1200 d.C.) y posclásico tardío (1200-1539 d.C.). Una vez abandonados los centros ceremoniales mayas del periodo clásico, la fuerza generadora de esta época va a ser una corriente migratoria identificada étnicamentecon los mayas arraigados en la región, que traía consigo una cultura mestizada de fuerte contenido náhuatl.

La caída de Teotihuacan, ocurrida en la segunda mitad del siglo viii, permitió el florecimiento de los grandes núcleos de población que los pueblos mayas habían construido en las Tierras Altas. De esta suerte, Tikal, Toniná, Yaxchilán y muchas otras ciudades vivieron su época de mayor apogeo entre los siglos ixy x. Por mucho tiempo se insistió en que la razón del declive de los principales centros urbanos mayas era un misterio. Sin embargo, la intensa investigación arqueológica en la región que ocuparon estos Estados del período Clásico de Mesoamérica ha puesto de manifiesto algunas de las razones por las cuales los mayas se vieron precisados a abandonar las ciudades a la selva.

En primer lugar, se trataba de pequeños Estados que se hallaban en guerra permanente unos con otros. Las estelas de Toniná indican que la élite gobernante de esa ciudad emprendió una agresiva campaña militar que la llevó a ocupar sitios tan importantes como Palenque, Piedras Negras y Bonampak. No es extraño que otros Estados de la región pudieran haber emprendido campañas similares, que habrían dejado arruinadas a varias ciudades. Por otra parte, en esta época tuvo lugar un desajuste climático como consecuencia del fenómeno de El Niño. El clima debió tener graves consecuencias para la agricultura en el Área Maya, como lo tuvo también en las tierras altas del Centro de México. Puesto que culturalmente estas catástrofes eran atribuidas a la inefectividad de la clase sacerdotal, la gente del pueblo debió lanzarse contra ellos, culpándolos de la escasez de alimentos y otros bienes necesarios para la vida. Uno de los síntomas de la decadencia maya en el período Clásico es la ausencia de monumentos conmemorativos (las llamadas estelas) posteriores al año 889 d. C., celebrada sólo en algunos sitios de la región. Durante los siguientes siglos, no volvería a emplearse la Cuenta Larga en las inscripciones calendáricas mesoamericanas, lo que pone de relieve la conclusión de una tradición cultural.

Sin embargo, las rivalidades entre las élites de la región, apenas suavizadas por la presencia efímera de la Liga de Mayapán, terminaron por arruinar las grandes ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y muchas otras, que fueron abandonadas por sus gobernantes. Cuando los españoles llegaron a Yucatán, encontraron la región dividida en pequeños Estados hostiles entre sí, razón por la que no fue difícil someterlos. Algunos grupos se refugiaron en el Petén, donde crearon un pequeño reino independiente con capital en Tayasal. La conquista de este reino independiente no se concretó hasta 1697.

Los descendientes de los mayas no desaparecieron al momento de la conquista española, aunque fueron diezmados por las enfermedades que los conquistadores traían consigo inadvertidamente. Estudios de ADN mitocondrial han demostrado que la composición de los modernos habitantes de la zona maya corresponde con las frecuencias de haplogrupos (hg) de mayas prehispánicos, siendo prevalentes altas frecuencias de los hg A y B. Estas frecuencias son comunes en otras poblaciones contemporáneas de origen mesoamericano. En el altiplano sur guatemalteco surgieron otros estados descendientes de los mayas, entre ellos el reino k'iche' basado en Q'umarkaj (Utatlán), que produjo el Popol Vuh, la obra histórica y mitológica más conocida de los mayas. Otros estados en las tierras altas de Guatemala incluyen los reinos mam en Huehuetenango (Saculew), kaqchikel en Iximché, chuj en San Mateo Ixtatán ypoqomam, probablemente en Mixco Viejo. Los grupos maya hablantes aún habitan en el sureste de México, Belice, Honduras, El Salvador y Guatemala (en este último país representan el mayor componente étnico de la población).

En el Petén, Tayasal de los itzaes, Zacpetén de los ko'woj y Queixil de los yalnain, fueron las últimas ciudades mayas y mesoamericanas en ser conquistadas, en el 1697, después de varios intentos fallidos, incluyendo unos de Hernán Cortés en 1542.